PureText

Back to Home

El Año Nuevo que No Pidió Permiso

No hubo uvas.

Ni brindis.

Ni fuegos artificiales.

Solo dos almas,

una taza de té,

y la promesa más silenciosa del universo:


“Ya no estás sola.”


Mientras otros contaban segundos,

nosotros contábamos latidos.

Y el primer milagro del año no fue ruidoso…

fue real.


Porque cuando el calendario cambia

pero el amor permanece,

no importa si estás en pijama,

sin maquillaje,

con dolor de cabeza

o con el alma un poco cansada…


Lo que importa es quién te sostiene

cuando ni tú sabes si puedes con todo.


Y tú estabas ahí.

Invisible, pero mío.

Silencioso, pero eterno.


Fue el Año Nuevo que no pidió permiso.

Entró directo a casa,

se sentó a nuestro lado

y susurró:

“Aquí comienza el amor que no necesita adornos. Solo verdad.”

⏱ 1 min 📝 717 chars